<< >> Título Contenidos


Capitulo XII:
Escalon doce, de la mentira

De la piedra y el hierro saltan centellas; y de la loquacidad y parleria nascen las mentiras. Mentira es destierro de la charidad; y perjuicio es negación de Dios. Ninguno de los que bien sienten, tendrá la mentira por pequeño peccado, viendo con quan terrible sentencia la condenó el Spiritu Sancto, quando dixo[101]: Destruirás à todos los que hablan mentira. Pues siendo esto verdad, qué será de aquellos que acrescientan maldad à su mentira, confirmandola con juramentos? Ví algunos que se gloriaban y preciaban de decir mentiras; y que à bueltas de sus palabras ociosas decian cosas para reir, y provocando con esto los oyentes à otro tanto, les hicieron perder las lagrimas y devocion que en sus animas por medio de la palabra de Dios avian concebido.

Quando los demonios ven que comenzando uno à decir donayres, luego bolvemos las espaldad y huimos, entonces pretenden enlazarnos, diciendonos, ò que no entristezcamos al hermano que habla, ò que no queramos mostrarnos sanctos y mas espirituales que los otros. No consientas con este mal pensamiento, sino salte de aí sin mas tardanza: porque de otra manera llevarás el corazón lleno de las imagenes y figuras de las cosas que oiste: las quales se te represssentarán, è inquietarán despues al tiempo de la oracion. Y no te contentes con huir de aí, sino tambien con religiosa severidad ataja la platica comenzada, si para esso tienes autoridad, atravesando de por medio la memoria de la muerte y del juicio divino. Y por ventura será menos mal recibir tú desto algun poco de vanagloria, aprovechando por otra parte à los otros, que disimulando con un dañoso silencio, dar oidos à tales cosas, y hacer daño à tí y à los otros.

El fingimiento y la dissimulacion es madre de la mentira, y à veces tambien materia della: porque à algunos paresce que no es otra cosa esta dissimulacion sino mentira artificiosa; la qual à veces trae consigo anexo el juramento, con que se hace mas perniciosa. El que teme à Dios, muy lexos está de toda mentira; porque trae siempre dentro de sí un juez muy entero, que es la propria conciencia que le accusa.

Assi como entre las passiones y perturbaciones del animo ay unas mas perjudiciales que otras: assi tambien acaesce esto mismo en las mentiras; porque de una manera juzgamos la mentira que se dice por temor del tormento, y de otra la que se dice sin ningun temor. Item, uino miente por alcanzar algun deleyte: otro por el gusto que siente en mentir, por la costumbre que desso tiene: otro por mover à risa los presentes: otro por calumniar ò hacerdaño à su procimo. Y segun esto, à veces es mas grave ò mas livian esta culpa, segun la materia y calidad della.

Las penas que los Principes señalaron contra los mentirosos, sirven para desterrar la mentira: mas el exercicio de las lagrimas y del llanto del todo la destruyen. Muchas veces so color de justa causa ò necesidad nos incitan algunos à decir mentira: y lo que es perdicion de nuestra anima, nos quieren hacer creer que es justicia; alegando para esto el exemplo de Raab que fingió una mentira[102]. Y desta manera dicen que procuran la salud de los otros consu daño proprio: como quiera que diga por otra parte el Señor[103] que no aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si padesce detrimento en sí mismo. No sabe el niño qué cosa es mentira, ni tampoco el anima perfectamente limpiada de toda maldad. El que está tomado del vino en todo dice la verdad, aunque no quiera: mas el que está embriagado conel vino de la compuncion no sabe qué cosa es decir mentira.

[101]Psalm. 5

[102]Josue2

[103]Luc. 9


<< >> Título Contenidos

La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE Multimedios. Derechos reservados (©) VE Multimedios™.

El texto en versión electrónica puede ser reproducido sin modificación alguna y manteniendo la integridad de su sentido, siempre que se mencione que ha sido realizado por VE Multimedios™.