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Una traducción en Argentina


Para 1927 Américo Castro, A. Millares y A.J. Batistessa imprimen una Biblia Medieval Romanceada, según manuscritos prealfonsinos de El Escorial[107]. Hacia 1938 la Obra Cardenal Ferrari produce una hermosa edición de los Evangelios. Este interés por la Biblia se expresa también años antes con las Concordancias de Luis Macchi, S.D.B. Posteriormente se publica la edición de los Evangelios realizada por el padre Réboli, en 1944, según una versión suya de la traducción de Torres Amat, con amplias notas y con grabados alusivos a pasajes evangélicos de Víctor Delhez[108].

Pero será Mons. Juan Straubinger el autor de la primera traducción de la Biblia hecha en Argentina. Nació en Esenhausen, en Alemania, el 26 de diciembre de 1883. Por la situación que entonces sufría su patria, en 1938 viaja a la Argentina y se establece en la ciudad de Jujuy. Allí publica una «humilde hojita»[109] bíblica. Al año siguiente decide fundar la Revista Bíblica. En 1940 viaja a La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, y se desempeña como profesor de Sagrada Escritura del Seminario Mayor. Permanece allí hasta 1951, enseñando diversas materias. Al parecer, luego retorna a Alemania, radicándo en la ciudad de Stuttgart. El Señor lo llama el 23 de marzo de 1956.

Una primera versión

Alternó sus labores docentes con una actualización crítica de la traducción al castellano de la Vulgata de Mons. Torres Amat. Mons. Juan Straubinger, entonces profesor de Sagrada Escritura en el Seminario Arquidiocesano San José de La Plata, publicaba, por la Librería e Imprenta Guadalupe, un Nuevo Testamento revisado y anotado. Era el año 1941. La obra tenía como especial particularidad que las numerosas glosas en bastardilla de la edición de Torres desaparecen en la edición de Straubinger, más ajustada a la Vulgata. El clérigo alemán siguió publicando la traducción de la Vulgata en una edición libre de las «viruelas», como llamaba graciosamente el padre Castellani[110] a las glosas en cursivas que llenan la edición de Torres Amat.

La traducción

En setiembre de 1944 aparecía una edición de los Evangelios, con 186 xilografías. La traducción, según el griego, le fue encargada a Straubinger con ocasión del IV Congreso Eucarístico Nacional Argentino. Llevaba prólogo del Cardenal Santiago L. Copello. Al año siguiente el autor tenía traducidos los Hechos. En 1947 salieron a la luz las Cartas de San Pablo. Un año después, terminada la traducción del Nuevo Testamento, se difundió en una edición completa.

Straubinger optó por traducir el Antiguo Testamento del texto hebreo masorético y de la Vulgata, lo que tenía terminado para 1951. La traducción de Mons. Straubinger ha sido varias veces reeditada en diversos lugares de América, incluso en una edición ecuménica de la Biblia, publicada en Chicago en 1971.

Características

La traducción del Nuevo Testamento y del Antiguo muestra una cierta influencia de la Vulgata, a la que el autor expresamente dice seguir para los libros veterotestamentarios que no se encuentran en hebreo. Para los demás libros del Antiguo Testamento sigue el texto masorético. Straubinger señala que ha tenido en cuenta las traducciones españolas de Nácar y Colunga, así como la de Bover y Cantera, publicadas en la Biblioteca de Autores Cristianos, de Madrid. Un juicio certero sobre la obra señala que: «El trabajo realizado con minuciosidad, refleja una buena crítica textual y una sólida exégesis. Desde el punto de vista estilístico el texto es correcto y claro»[111].

[107]Ver nota 29.

[108]Ver Zuretti, p. 436.

[109]Lug. cit.

[110]Ver Castellani, p. 85.

[111] "San Jerónimo", 69:192.


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VE autoriza la reproducción total o parcial del presente documento sin modificación alguna y manteniendo la integridad de su sentido, pidiendo que se consigne la fuente: "Figari, Luis Fernando, La Biblia en castellano, en Vida y Espiritualidad, VE, mayo-agosto 1995, año 11, nro. 31, pp. 67-102".