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Carta VII El carisma de los Padres[59]

 

A los amadísimos en el Señor, que tienen parte en el Reino de los cielos. Del mismo modo que ustedes buscan a Dios imitando a su padre[60], creo que recibir n también las mismas promesas, porque ustedes han sido contados en el número de sus hijos. Pues los hijos heredan la bendición de los padres[61], imitando su celo. Por eso el bienaventurado Jacob imitando en todo la piedad[62] de sus padres, recibió de ellos la bendición; y cuando fue bendecido por los padres, inmediatamente vio la escala levantada y a los ángeles subiendo y bajando (Gn 22,1-12). Ahora bien, desde el momento en que algunos son bendecidos por sus padres y ven las fuerzas divinas, nada los puede turbar. Porque el bienaventurado Pablo cuando vio esas mismas fuerzas divinas, devino inconmovible[63] y gritó diciendo: "¿Quién me separar del amor de Cristo?[64] ¿La espada, el hambre, la desnudez? Pero ni los ángeles ni los principados ni las potestades, ni altura ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarme del amor de Dios?"[65] (Rm 8,35-39).

Ahora, pues, mis amadísimos, pidamos sin cesar noche y día que las bendiciones de nuestros padres y las mías[66] lleguen a ustedes; y así las fuerzas de los ángeles permanezcan con ustedes[67], para que transcurran el resto de sus días en toda alegría del corazón. Si, en efecto, alguno llega a ese grado, la alegría de Dios estar siempre con él, y entonces hará todo sin fatiga. Porque está escrito: La luz de los justos nunca se apaga, pero la luz de los impíos se extinguir (Pr 13,9)[68]. Yo pido asimismo que en todo lugar que yo vaya, también ustedes vengan[69], y hago esto a causa de la obediencia de ustedes. Cuando el Señor vio la obediencia de sus discípulos[70], oró al Padre por ellos diciendo: "Que allí donde yo esté, también estén éstos, porque escucharon mis palabras" (Jn 17,24). Y nuevamente pide que ellos sean preservados del Maligno (Jn 17,15), hasta que lleguen al lugar del reposo. Yo también rezo y le pido al mismo Señor, que ustedes sean preservados del Maligno hasta su llegada al lugar del reposo de Dios, y que obtengan la bendición. En efecto, Jacob después de la escala vio cara a cara el campo de los ángeles (Gn 28,12), (después) luchó con el ángel y lo venció (Gn 32,24-29). Dios le hizo esto para bendecirlo aún más.

Que Dios, a quien sirvo desde mi juventud, los bendiga (aún) más[71], y ustedes, mis amadísimos, pórtense bien.


[59] Se conserva en sirio (nro. 7), georgiano (nro. 7) y árabe (nro. 14).

[60] Sirio: "A sus padres en la fe".

[61] Sirio: "Los hijos reciben la bendición de los padres...".

[62] Sirio: "La piedad de Dios".

[63] Sirio: "Fue hecho incapaz de pasión".

[64] Cf. Vida de Antonio 8 y 35.

[65] Georgiano: "Del amor de Cristo"; árabe: "Del amor de Dios en nuestro Señor Jesucristo". Se adopta la lectura del sirio.

[66] Sirio: "Las bendiciones de mis padres...".

[67] Sirio: "Los ejércitos de los ángeles se alegrar n por ustedes en todas las cosas".

[68] El texto siríaco omite la segunda parte de la cita de Proverbios ("pero la luz de los impíos...").

[69] Sirio: "Yo pido que también ustedes puedan llegar a la mansión de la vida".

[70] Sirio: "Hacia Él".

[71] De aquí hasta el final, falta en el siríaco.


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