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CAPÍTULO VIII
De las colectas de limosnas recomendadas por la Iglesia

799. Laudables son las colectas que se acostumbra hacer en las Iglesias. Ya el Apóstol San Pablo decía (1 Cor. XVI, 1): En cuanto a las limosnas que se recogen para los santos, practicadlo en la misma forma que yo he ordenado a las Iglesias de Galacia. Son, por tanto, lícitas y altamente recomendables, esas colectas de limosnas que se hacen por causa legítima, aprobada por la autoridad eclesiástica, para erogarlas en objetos piadosos, es decir, en obras de religión y caridad, y subvenir a necesidades tanto temporales como espirituales; con cuyas colectas, no sólo no se debilita el precepto de dar limosna a los pobres en particular, sino se consolida y confirma. Reprobamos las colectas de limosnas, que con el nombre de Bailes de caridad, autorizan un vicio contrario a la verdadera caridad, la cual es madre y tutora de la honestidad de costumbres y de la moderación cristiana, y de ninguna manera de la mundana disolución. Otro tanto decimos de los espectáculos teatrales y de las corridas de toros, que se verifican con el mismo pretexto.

800. Apoyados en las prescripciones canónicas, y queriendo desterrar los abusos de los colectores de limosnas, prohibimos absolutamente que se admita para este oficio a clérigos o a seglares, o que estos colecten limosnas para Iglesias u obras pías, sin la expresa licencia del Ordinario, salvos los privilegios concedidos por la Santa Sede, de cuya autenticidad constare sin la menor duda.

801. Si hay algún colector que recoja limosnas sin la debida licencia, los párrocos, o la Curia Diocesana, advertirán oportunamente a los fieles, para que no le den limosna.

802. No se admitirá a los colectores que vinieren de otras naciones de América, si no trajeren recomendaciones en documentos auténticos sin la menor duda, que acrediten que su misión es legítima, y que son personas religiosas y honradas. Si los colectores se dijeren enviados de regiones ultramarinas, o pidieren para obras pías en el antiguo continente, de ninguna manera se les dará crédito, si no consta auténticamente que son mandados por su propio Ordinario, y con licencia de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, tratándose de lugares a ella sujetos, o de otra Congregación Romana, si de otros lugares se trata[800].

803. Habiéndose multiplicado hasta el exceso últimamente, en nuestros países, las colectas de limosnas para objetos piadosos locales fuera de la diócesis, y pudiendo esto causar grave perjuicio a las obras diocesanas de caridad y religión, mandamos que, además de los requisitos enumerados, en el artículo precedente, los Obispos dicten en cada caso medidas especiales.

804. Se hará cada año la colecta para Tierra Santa, conforme a las Letras Apostólicas de Nuestro Santísimo Padre León XIII, Salvatoris, de 26 de Diciembre de 1887[801], en que se prescribe "que los Ordinarios de todo el mundo, en virtud de santa obediencia, cuiden que en las Iglesias parroquiales de cada diócesis, por lo menos una vez al año, el Viernes Santo, u otro día a elección del Ordinario, se propongan a la caridad de los fieles las necesidades de los Santos Lugares. Con igual autoridad, vedamos y prohibimos expresamente, que alguno se atreva, o presuma emplear en otros usos, las limosnas colectadas de cualquier modo que fuere para Tierra Santa. Por tanto, mandamos que el párroco remita al Obispo las limosnas recogidas como arriba se ha dicho, y el Obispo las entregue al Comisario más cercano del Orden de San Francisco, y éste queremos que las transmita cuanto antes, según costumbre, al Custodio de los Santos Lugares, en Jerusalén".

805. De igual manera, conforme a la Encíclica de Nuestro Santísimo Padre León XIII, Catholicae Ecclesiae, de 20 de Noviembre de 1890, cada año, el día de la Epifania, se hará la colecta para contribuir a la redención de los esclavos de Africa, y a su evangelización, en todas las Iglesias y Oratorios sujetos a la jurisdicción del Obispo. El dinero recogido ese día, se mandará a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide.

806. Recomendamos también las colectas para las obras pías de la Propagación de la Fe, de la Santa Infancia, de las Escuelas de Oriente y para las Conferencias de San Vicente de Paul, y otras semejantes, especialmente las que miran a la conservación y propagación de la Fe, entre los indígenas de las diversas diócesis.

807. Advertimos a los colectores, párrocos y empleados de las Curias Episcopales, que a ninguno es lícito, contra las prescripciones canónicas, y sin especial licencia de la Santa Sede, emplear una parte de las limosnas colectadas para una obra pía determinada, en otra obra pía, ya sea en la diócesis o fuera de ella, sino que todas las limosnas se han de gastar conforme a lo prescrito por los Cánones, o lo designado por la Santa Sede, o según la intención de los donantes, observando cuanto el derecho manda observar.

808. Para evitar todo abuso al pedir limosna o al hacer colectas, ninguno se atreva a colectar públicamente limosnas por las calles o las casas, para algún objeto piadoso, sin licencia escrita del Ordinario del lugar donde se hace la colecta. Esta disposición comprende también a los mismos Regulares y personas religiosas, salvos siempre los privilegios concedidos a las Ordenes mendicantes. Además, nunca se ha de nombrar, para colectar limosnas, a personas que no sean notoriamente piadosas y honradas. En el modo de pedir limosnas para obras pías, se evitará con sumo cuidado cuanto sea impropio, o tenga resabios de comercio, o pueda herir los sentimientos piadosos del pueblo cristiano. Tocará al Ordinario eliminar, con todo empeño, los abusos que se introdujeren en la colectación de limosnas. Si no se pudieren hacer las colectas fuera de la Iglesia, podrán hacerse a la puerta, o dentro de ella, por medio de clérigos o seglares nombrados al efecto, con tal que se observe al pie de la letra lo mandado por el Obispo. Por lo que toca a las monjas o hermanas colectoras, obsérvese el decreto Singulari quidem de la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares, de 27 de Marzo de 1896[802].

[800] V. Appen. n. LXXX, ubi de sacerdot. oriental.

[801] Coll. P. F. n. 1638.

[802] V. Appen. n. LXXXIX.


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